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todos artículos 19. febrero 2020

¡Hablemos de responsabilidad social corporativa! (seriamente)

Cuando fundamos nuestra empresa en el año 2017, nuestro objetivo fue desde el principio no solo mejorar un poco el mundo con nuestra actividad principal, sino también asumir la responsabilidad social y ecológica de manera innovadora como empresa. Para nosotros, la responsabilidad social corporativa supuso una gran oportunidad para poder movernos aún más que con la actividad empresarial real. 

Cuanto más profundizamos en el tema de la RSC, más conscientes somos de cuántas empresas ya están envueltas en ella y qué grandes e inspiradoras iniciativas se han implementado ya desde hace muchos años. 

También nos hemos percatado, no obstante, de que la RSC tiene un lado oscuro: el Greenwashing (lavadado de imagen verde). El simple hecho de que ya exista un término específico para esto significa que ya se ha convertido en una práctica habitual común, especialmente para algunas grandes empresas, las cuales utilizan las propias medidas de RSC para enmascarar su política corporativa real (antisocial / dañina para el clima).

Sin embargo, la RSC es un concepto reconocido a nivel internacional para tratar las deficiencias globales a nivel social y ecológico. Se trata de la responsabilidad de la economía para ayudar a dar forma de manera positiva al clima social, ecológico y también político. El potencial detrás de esto es demasiado grande e importante como para permitir que la RSC se convierta en una simple palabra de marketing. 

Por todo esto hablemos de la RSC. Seriamente. 

Resumen: una idea realmente buena detrás de la RSC

Aunque el término Responsabilidad Social Corporativa apareció por primera vez en una publicación científica en la década de 1950, el concepto se hizo cada vez más importante con la creciente globalización en los 90 en los procesos de producción y las cadenas de suministro. 

Sin embargo, no existe una definición uniforme de Responsabilidad Social Corporativa. Dependiendo de la industria y del modelo empresarial, las iniciativas de RSC se presentan en una variedad de facetas, desde el apoyo a proyectos sociales o ambientales hasta la mejora continua de los procesos de producción como, por ejemplo, para trabajar con mayor eficiencia energética o conservar recursos. 

La Unión Europea formuló por primera vez las condiciones concretas del marco sobre el que las empresas pueden asumir la Responsabilidad Social Corporativa recogiéndolas en el Greenbook publicado en 2001. En él se define la RSC como “un concepto que sirve de base para las empresas, de forma voluntaria, para integrar a los interesados en las preocupaciones sociales y ambientales en las actividades comerciales y en sus interrelaciones”. En una versión posterior, la RSC se describe como “la responsabilidad de las empresas por sus efectos en la sociedad”.

Desde 2010, la norma ISO no certificable 26000 “Guía de responsabilidad social” es una directriz reconocida internacionalmente para sensibilizar a las empresas sobre su responsabilidad social y que promuevan una terminología uniforme.

Más del 80 porciento de las empresas más grandes del mundo informan actualmente sobre sus medidas anuales en RSC y lo hacen, además, de forma voluntaria. 

Predicar con el ejemplo

Por supuesto, es una cuestión voluntaria. Muchas empresas se han vuelto especialmente activas bajo la presión del público como, por ejemplo, para trabajar por unas mejores condiciones laborales o para usar los recursos naturales con más cuidado. Recuerda el colapso de la fábrica textil en Bangladesh en 2013 en el que perdieron la vida 1.000 personas. Empresas que fueron criticadas hace años por las malas condiciones de trabajo o la explotación infantil ahora están trabajando para mejorar tales abusos. Nike es uno de estos ejemplos.

Altruismo sí o no. Asumir la responsabilidad social y ecológica como empresa es crucial para la competencia actual. Por último, pero no menos importante, sus propios procesos de producción y modelos de negocio son constantemente puestos en entredicho y cuestionados, acompañados de innovación en su propia empresa. Philips es un buen ejemplo de esto: la empresa examina de manera intensiva la economía circular en el desarrollo posterior de sus procesos de producción, lo que también lleva a cuestionar el modelo de negocio anterior. 

Tales enfoques particulares para integrar la RSC como parte integral de la actividad comercial central suponen un gran potencial para las empresas no solo para ayudar a dar forma al futuro, sino también para operar de una manera rentable y lograr algo para el bien común.

Fantástico, ¿verdad?

A esto hay que añadir que se está convirtiendo cada vez más importante para los clientes, así como para los empleados y socios, qué valores representan las empresas con las que desean trabajar. Además, los inversores hoy en día se fijan más en cómo se obtienen las ganancias y cómo las empresas se comprometen con los derechos humanos y el medio ambiente. 

Marcar la diferencia con una postura política

Lo que aún no vemos claro sobre la RSC, sobre todo en Alemania, es una clara postura política. Son muy pocos los empresarios y directores ejecutivos en Alemania que expresan públicamente su opinión política. Especialmente hoy en día, cuando nuestros principios básicos de libertad y democracia están cada vez más amenazados, debería ser un deber para cada empresa el mostrar una postura clara a este respecto. “Las empresas [deberían] ser partidistas cuando se trata de un estilo de vida libre”, dice el consultor político y de comunicación Johannes Bohnen en una contribución en la que también cita ejemplos de algunos directores que muestran una postura política clara. 

Es el caso de, por ejemplo, Joe Kaeser, director de Siemens, el cual expresa su opinión política sin que afecte necesariamente al negocio principal. Por ejemplo, acusó públicamente a la líder del grupo parlamentario AfD (Alternativa para Alemania), Alice Weidel, de dañar la reputación del país con su nacionalismo.

Sin embargo, este caso nos hace suponer por qué muchos directores ejecutivos no muestran su opinión política públicamente. Por un lado, es cierto que temen ahuyentar a algunos de sus clientes y socios. Por otro lado, quizás también porque la herida de la caída puede ser bastante profunda si la política de la empresa entra en conflicto con la propia postura política. Hace unas semanas, Luisa Neubauer, activista de Fridays for Future criticó duramente al jefe de Siemens por cumplir con un pedido por el cual Siemens debería entregar tecnología para una controvertida mina de carbón en Australia. No obstante, Kaeser, el defensor del medio ambiente, cree que es autocrítico con su decisión y piensa que debe reconsiderar su error. Así se demostrará cómo esta situación afectará a la credibilidad de Joe Kaesers y a Siemens a largo plazo. 

Estamos convencidos de que admitir los errores, aprender de ellos y, por lo tanto, mejorar la actividad empresarial paso a paso merecerá la pena a largo plazo para las empresas en lugar de encubrir decisiones equivocadas o incluso ocultarlas mediante medidas de RSC sensacionalistas. 

Especialmente los ejemplos en los EE.UU. muestran las grandes oportunidades y el potencial como empresa para mostrar una postura política. Por ejemplo, una iniciativa conjunta de empresas como Saleforce, AirBnB, Ebay y Lyft ha logrado enmendar una ley controvertida que permitía la discriminación basada en la orientación sexual. En general, las empresas estadounidenses son mucho más abiertas en cuanto a su postura política que en Alemania. 

Pero especialmente cuando se trata de la intromisión política de las empresas, la transparencia debe prevalecer aquí para que los grupos de presión y los lavados de imagen no tengan cabida. 

Conclusión

Siempre es alentador y a la vez motivador para nosotros ver cómo las empresas se toman en serio la responsabilidad social, ecológica y política y la ponen en práctica. Asimismo, cómo se entiende la responsabilidad como un proceso continuo de cuestionar a su propia empresa y mejorarla paso a paso. Cómo la iniciativa empresarial impulsa la innovación constante y una postura política clara por el respeto a las personas y a la naturaleza. Tales ejemplos muestran lo que un concepto global como la responsabilidad social corporativa puede hacer realmente, mucho más que simples palabras maquilladas en un informe brillante. 

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